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Azúcar: la “dulce” inflamación que te hace subir de peso


coffee_croissant-300x252¡Vienen tiempos difíciles para el azúcar!

Durante años, la industria alimentaria ha aumentado su presencia en los productos alimenticios, mientras que hoy en día los efectos negativos directos e indirectos de la sacarosa están saliendo a la luz.

El estudio de la inflamación, y en particular la inflamación relacionada con los alimentos nos ha enseñado que ciertos productos (a los cuales existe una reactividad específica) y ciertos hábitos alimenticios (por ejemplo, saltarse el desayuno) producen unos efectos que conllevan a un aumento de peso, siguiendo un esquema preciso:
  • Producción de moléculas inflamatorias (citoquinas como el factor de activación de células B, BAFF o el factor de activación de plaquetas, PAF)
  • Inicio de la resistencia a la insulina
  • Aumento de peso

Es lógico y bien sabido que un exceso de azúcar desencadena una resistencia a la insulina y facilita la ganancia de peso; cualquier persona diabética conoce las consecuencias del consumo excesivo de azúcar.

El azúcar es capaz de desencadenar un estímulo inflamatorio tan solo con su presencia. No hay necesidad de consumir grandes cantidades para estimular la cadena de reacciones que conducen al aumento de peso: una pequeña cantidad de azúcar u otros edulcorantes – incluso si éstos son hipocalóricos- puede ser suficiente para causar una inestabilidad metabólica, primero estimula la inflamación y después induce la resistencia a la insulina, como en un círculo vicioso.

En la práctica, un poco de azúcar es suficiente para desencadenar la inflamación, para facilitar el aumento de peso y para inducir la dependencia de más consumo de azúcar, lo que significa deseo de más alimentos dulces y como consecuencia un aumento de peso.

Hace poco, Brain, Behaviour and Inmunity publicó un artículo que ayudó a definir algunas de las características principales de la interferencia de azúcar por sí sólo, y del azúcar mezclado con ingredientes grasos (como un helado o un croissant, por ejemplo). Estudiaron el comportamiento nutricional y la activación inflamatoria en ratas  (Beilharz JE et al, Brain Behav Immun. 2013 Dec 3. pii: S0889-1591(13)00575-8. doi: 10.1016/j.bbi.2013.11.016. [Epub ahead of print]).  En general, las ratas tienen grandes similitudes de comportamiento con los seres humanos, por lo tanto, es muy probable que el mismo tipo de interferencia pueda ocurrir también en los humanos. 

El estudio mostró tres tipos de interferencias que se activan tras el suministro de una dieta rica en azúcar. Más en detalle, los animales fueron alimentados con un “Desayuno típico americano” (de cafetería): manteca de cerdo, panceta, azúcar y bollería, un menú calórico que fue complementado, o no,  con un líquido con el 10% de sacarosa (equivalente a un refresco); fueron comparados con el pienso estándar para ratas, también complementadas, o no, con el líquido azucarado.

El grupo con una dieta rica en grasas, respondieron comiendo más (hasta 5 veces más la dosis habitual), independientemente de la presencia de azúcar.  Aquellas ratas alimentadas con la dieta suplementada con azúcar (tanto la rica en grasa como la estándar), fueron las que determinaron los 3 tipos específicos de interferencia, se sacaron conclusiones serias respecto a los seres humanos, ya que se mostraron las consecuencias que el azúcar causa en la dieta:
  • Desde el punto de vista del comportamiento, las ratas mantuvieron la capacidad de reconocer objetos, pero no los espacios, como si estuvieran desorientadas (¿cómo conduce después de un postre?) .
  • Desde un punto de vista inflamatorio, el aumento de citoquinas inflamatorias era evidente, en particular IL-1 y TNF-α (vinculadas a BAFF, la cual está correlacionada con los alimentos e induce indirectamente el proceso de aumento de peso)
  • Incremento del estrés oxidativo, en otras palabras, un aumento de los procesos que llevan al envejecimiento de las células y la degeneración de los tejidos.
Sabemos que la causa de todas estas consecuencias no es por la ingesta ocasional de azúcar, pero sí por su presencia prolongada. Un postre de vez en cuando, preparado siguiendo la tradición culinaria y dentro de una alimentación equilibrada, no ocasiona daño alguno. Hay que recordar que es un componente natural del cuerpo humano (producimos neurohormonas específicas que su única función es activar la búsqueda de alimentos dulces) pero no se puede convertir en un hábito diario, sistemático e inadvertido (no olvidemos que el azúcar está presente en muchos tipos de cereales y salsas).

Los resultados del trabajo mencionado anteriormente destacaron que una breve exposición al azúcar (los datos, todos significativos, fueron recogidos 5 y 20 días después de comenzar el estudio) deteriora el reconocimiento espacial, incluso mucho antes de comenzar el aumento de peso, quiere decir que el azúcar tiene un rol importante en el estrés oxidativo y en la inflamación, que son, posiblemente, la causa de este tipo de comportamiento.

Las calorías en una cucharilla colmada de azúcar NO son las mismas que las presentes en una manzana, ya que el efecto de estos dos alimentos son totalmente diferentes en cada cuerpo.

En BioMarkers ayudamos a pacientes con problemas inflamatorios mediante terapias específicas que ayudan a reequilibrar los hábitos nutricionales, y también evaluar los aspectos inflamatorios y de aumento de peso de los dulces y edulcorantes. Sabemos que el azúcar que desencadena la inflamación debe ser objeto de seria consideración en las enfermedades inflamatorias crónicas (desde artritis a enfermedades inflamatorias intestinales); el control de azúcar y de dulces puede ser un instrumento fundamental en el camino al bienestar, pero siempre respetando la sociabilidad de la persona y su placer.  

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