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Cuando la obesidad afecta a la funcionalidad tiroidea, y no al revés

24568884_mEs muy frecuente encontrar personas con sobrepeso o con obesidad que usan medicamentos que contienen levotiroxina (como Eutirox o Tirosint) para combatir un sospechoso diagnóstico de hipotiroidismo.

Se cree que el aumento de la Hormona Estimulante Tiroidea (TSH)- y el supuesto hipotiroidismo subclínico o manifestado-  causa la obesidad a estos sujetos.  En otras palabras, el médico comunica al paciente que tiene un serio problema de peso causado por su baja actividad tiroidea, y como consecuencia la levotiroxina es recetada para equilibrar el metabolismo. En la mayoría de los casos, este tipo de intervención no tiene ninguna acción adelgazante, y de hecho, el paciente seguirá con sobrepeso/ obesidad a pesar del uso regular de Eutirox (u otros medicamentos).

Hoy en día, sabemos que un incremento en la masa grasa corporal más una resistencia a la insulina, típico de personas con obesidad, son capaces de alterar la TSH sin que sean signos típicos de hipotiroidismo.

Una investigación publicada recientemente en el Journal Endocrine, evaluaba en detalle lo que realmente significan los niveles altos de TSH, comparándolos en pacientes con obesidad con pacientes sanos. Niveles bajos de TSH significan “hipotiroidismo”, a lo que le sigue un incremento específico de colesterol en el organismo; por otro lado, si la funcionalidad tiroidea se mantiene, por lo general dicho aumento no suele ocurrir.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Pavia (Italia) observaron que los niveles de colesterol en pacientes muy obesos (con la TSH elevada) no estaban alterados, mientras que estos fueron significativamente mayores en el grupo control. Por lo tanto, altos niveles de TSH representan una señal de hipotiroidismo en el último grupo; además, el aumento de los valores de la hormona fueron causados por la interferencia del tejido adiposo en el primer grupo. (Rotondi M et al, Endocrine. 2014 Feb;45(1):92-7. doi: 10.1007/s12020-013-9928-8. Epub 2013 Mar 23).

Los mecanismos en los que la obesidad interactúa con la regulación tiroidea todavía no se conocen completamente, aunque se sospecha del papel desempeñado por la resistencia a la insulina y ciertas citoquinas inflamatorias específicas (como BAFF).

En términos prácticos, las decisiones tomadas durante la terapia en apoyo a la funcionalidad tiroidea para el paciente con obesidad se deben tener en cuenta no sólo los altos niveles de TSH, sino también los niveles de colesterol, así como la respuesta del individuo a las indicaciones.  Esto es exactamente lo contrario de lo que la gente por lo general espera que ocurra, es decir, el hipotiroidismo nos hace aumentar de peso. En muchos casos, lo contrario puede ser cierto, ya que al ser pacientes con obesidad e insulinorresistentes puede interferir con la regulación hormonal, simplemente con el aumento de los niveles de TSH (que se convierten en una señal importante en este caso) pero sin dañar la función tiroidea.

Con el fin de controlar todos estos aspectos, hoy en día somos capaces de influir en otras señales reguladoras: cambiando la dieta, controlando la inflamación relacionada con los alimentos, eligiendo suplementos alimenticios como Inositox (2 comprimidos/día) o Amino Tyrosine 500 (1 comprimido/día), lo que nos permite limitar todas esas señales peligrosas enviadas por nuestro cuerpo y evitar medicamentos inútiles. 

En BioMarkers conseguimos que pacientes con sobrepeso o diagnosticados con un desequilibrio en la tiroides logren recuperar su condición física y bienestar.

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