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Eliminación de un alimento: alto riesgo de shock anafiláctico

26056071_sm Una vez que la tolerancia inmune a una alimento específico se ha adquirido, su eliminación de la dieta puede ser extremadamente peligrosa. Por desgracia, parece ser una práctica generalizada tanto en la medicina oficial como en la no convencional.

La evidencia científica confirma todo lo contrario, por tanto aquellos médicos que eliminen un alimento de la dieta de su paciente recae sobre ellos la falta de responsabilidad y posibles reclamaciones.

Cualquier médico que se encuentre con un problema de reacción alimentaria debería utilizar dietas y técnicas, como el destete infantil, que favorezcan la recuperación de la tolerancia del alimento.

Incluso el uso de herramientas indirectas puede ayudar a recuperar el equilibrio del organismo, como el Ribes Nigrum, minerales como el manganeso, cobre, zinc, o remedios homeopáticos como Histaminum pueden ayudar a controlar las reacciones, pero la realización de una dieta rotacional en lugar de la eliminación es la principal herramienta para evitar futuras reacciones anafilácticas.

En un trabajo de investigación publicado por Allergy (Flinterman AE, et al., Allergy March 2006; 61(3):370-374), investigadores holandeses comprobaron la presencia de reacciones después de la ingestión accidental en niños que habían sido diagnosticados con una dermatitis eccematosa relacionada con la leche y habían realizado una dieta de total exclusión de leche y sus derivados.

Antes de esta dieta, los mismos niños habían ingerido lácteos sin ningún tipo de reacción, mientras que después del comienzo de la dieta de eliminación, cada vez que bebían leche desarrollaron reacciones alérgicas agudas y reacciones anafilácticas, algunas de ellas muy peligrosas.

La posibilidad de un shock anafiláctico debido a la eliminación de un alimento durante un periodo de tiempo y su sucesiva reintroducción es un fenómeno que fue señalado por primera vez en los estudios de Cristina Pascual en 1988 y definido por Larramendi en Allergy en 1992.

Desde BioMarkers informamos a nuestros pacientes que, desde un punto de vista inmunológico, ningún alimento es dañino. El problema es por su ingesta diaria, pero realizando una dieta correcta el alimento puede convertirse en “amigo” otra vez.

Esta es la razón de porqué la población Europea es hipersensible a Leche, Trigo, Levadura y Níquel: los alimentos ingeridos con más frecuencia, mientras que en Japón las reacciones alimentarias más comunes son a la soja y al arroz.

Para patologías específicas, conocer los niveles de BAFF y PAF permite obtener información útil tanto para decidir sobre la dieta apropiada como para la elección del tratamiento correcto.  Debemos tener cuidado con aquellos médicos, o aquellos que ni siquiera lo son, que recomiendan la eliminación de un alimento específico durante un periodo mayor de 2-3 días. Es un método peligroso que todos deberíamos conocer.