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Esteatosis, nutrición y estilo de vida: cuando la cura empieza sentados en la mesa

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La esteatosis hepática, conocida también como “hígado graso”, es una patología cada vez más común en el mundo occidental que se caracteriza por el acumulo da “grasa” en el interior del hígado.

Los datos epidemiológicos confirman que alrededor de uno de cada tres adultos sufren de esteatosis, números que suben todavía más si se consideran los obesos (donde el porcentaje sube a 1 de cada 2) o los diabéticos (donde se habla de 8 de cada 10).

Existen diferentes causas por el acumulo de grasa en el hígado, y las principales son el consumo de alcohol o los malos hábitos alimentarios y de estilo de vida.

Parlando di questi ultimi il quadro clinico si identifica nella NAFLD (“malattia da fegato grasso non alcolica”), che però comprende sia steatosi “semplice” senza alterazione degli esami ematici che la NASH (“steatoepatite non alcolica”) in cui questo accumulo di grasso provoca infiammazione e quindi danno progressivo a livello epatico.

Hablando de estos último el cuadro clínico se identifica en la NAFLD (“enfermedad del hígado graso no alcohólica”), que pero comprende tanto la esteatosis “simple” sin alteración de los exámenes hepáticos que la NASH (“esteopatitis no alcohólica”) en la que este acumulo de grasa provoca inflamación y de consecuencia un daño progresivo a nivel hepático.

Existen diferentes formas de identificar estas condiciones, pero el más común es el de un control ecográfico de hígado “brillante” en una persona con un ligero sobrepeso, acompañado en la NASH por un incremento, solitamente leve, de las transaminasas y de la gama-GT.

La condición de esteatosis ha sido en el pasado considerada “benigna” por su ubicuidad, per se ha visto que ignorada puede llevar a una evolución del daño hepático hasta la cirrosis y al HCC (un tumor primitivo del hígado).

Qué hacer

Puesto que la diagnosis de esteatosis-NAFLD-NASH debe ser formulado por un médico y que puede requerir la ejecución de algunas pruebas, a día de hoy no existe una terapia farmacológica o “natural” especifica que se haya demostrado científicamente eficaz.Un enfoque que vaya a modificar los hábitos alimentarios y el estilo de vida es la primera línea de “terapia” recomendada por todas las líneas guía internacionales.Tener una alimentación que prefiera carbohidratos integrales, no olvide la cuota proteica de cada comida, que sea rica en fruta y verdura fresca y que al mismo tiempo reduce de forma drástica el consumo de azucares sencillos, es a menudo eficaz en el control de esta patología.

Otras sugerencias

Combinar una correcta alimentación con un entrenamiento eficaz para la construcción de masa magra y la reducción de masa grasa amplifica mucho el efecto de los cambios nutricionales. Con este propósito también efectuar un test que mida el nivel personal de inflamación e que identifique el perfil alimentario individual puede ser de ayuda en la resolución del cuadro clínico.