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Europeos y chinos están afectados por la misma enfermedad intestinal, causada por diferentes grupos de alimentos

Europei-e-Cinesi-stessa-malattia-intestinale-causata-da-gruppi-alimentari-diversi_articleimageLos alimentos por sí solos no son la causa de ciertas enfermedades; sin embargo, el culpable sí es el exceso de ingesta en una persona o población. Por ejemplo, la enfermedad de Crohn (EC) y la colitis ulcerosa (CU) son causadas en Europa por el gluten y la leche, y en China por el arroz y la soja.

Condenar a un determinado alimento como el principal desencadenante de la patología se ha convertido en una forma obsoleta de pensar.

Si una enfermedad (por ejemplo, EC) se ha relacionado con un grupo de alimentos (como trigo, levadura y leche) para pacientes europeos, la misma enfermedad en China puede depender de la soja, arroz y maíz.

Una parte de la opinión pública reconocería esto como algo lógico, basado en los hábitos alimenticios de la población de cada región. Pero la creencia médica actual no piensa igual, por lo general culpabiliza las causas sin referencias, en lugar de entender el significado desde un punto de vista evolutivo.

Muchos médicos suelen excluir de la dieta un alimento o grupo de alimentos como respuesta a una determinada condición, sin darse cuenta de que mediante la eliminación del gluten, por ejemplo, y su sustitución por el arroz hace que se desarrolle una nueva forma de reacción hacia el arroz desencadenando una sintomatología similar a la anterior.

En cambio, la experiencia práctica junto con la evidencia científica, nos ha ayudado a comprender que los problemas no dependen de un solo alimento, sino en la forma en que los alimentos reaccionan en nuestro cuerpo.

Si la reacción no es específica a un solo alimento, la respuesta inflamatoria desencadenada por un consumo excesivo de alimentos se debería tener en cuenta.

Por esta razón, los pacientes que ingieren levaduras en grandes cantidades pueden encontrar una correlación entre su trastorno y las sustancias fermentadas, mientras que las personas que comen siempre lo mismo identificarán la causa de su inflamación alimentaria en esos grupos de alimentos que ingieren en exceso. Este hallazgo ha sido recientemente confirmado por Ligaarden y Ferrazzi en BMC Gastroenterology (Speciani AF, Piuri G, Ferrazzi E (2014). Comment to Ligaarden SC et al, BMC Gastroenterology 2012, 12:166. BMC Gastroenterol. doi: 10.1186/1471-230X-12-166).

Tal evidencia también puede traducirse epidemiológicamente: trastornos como enfermedades inflamatorias intestinales (EII), incluyendo EC y CU, surgen en Europa a partir de productos que contienen gluten, leche y levaduras, mientras que en China surgen a partir de la soja, arroz y maíz, como se publicó en PLos One en noviembre de 2014 (C Cai et al, PLoS One. 2014 Nov. 13;9(11):e112154. doi: 10.1371/journal.pone.0112154. eCollection 2014).

Durante años, hemos propuesto un punto de vista diferente basado en una nueva interpretación científica de las IgG alimentarias, ya no son consideradas como anticuerpos “en contra de” alimentos sino anticuerpos de reconocimiento que pueden aumentar cuando la ingesta de un grupo alimenticio específico sobrepasa el nivel umbral de cada individuo.

De esta manera es posible definir el perfil personal alimentario (a través del test BioMarkers) y ayudar a la definición de una dieta correcta para pacientes afectados de EC, CU o cualquier otra enfermedad inflamatoria intestinal.

Curiosamente, un artículo publicado en PLoS One muestra valores elevados de “IgG de huevo” tanto en sujetos sanos como en pacientes con EII. Esto se debe a que las proteínas del huevo son filogenéticamente distantes de los mamíferos; por tanto, lo estándar (es decir, no patológico) es tener el umbral de las “IgG de huevo” altas para todo el mundo, tanto sanos como enfermos, sin necesidad de restringir en la dieta.

La comparación de los niveles de IgG entre sujetos sanos y enfermos es el aspecto más importante del estudio (figura 3 en la publicación sugerida), mostrando una gran diferencia para arroz, soja, maíz y en algunos casos, tomate.

Otros dos aspectos importantes surgen del estudio: el hecho de que los anticuerpos IgM tienden a aumentar en personas con niveles elevados de IgG alimentarios, y el hecho de que la producción de IgG aumenta paralelamente con el número de sustancias involucradas, indicando un aumento progresivo de la reacción inflamatoria alimentaria.

Confirma lo que llevamos clínicamente observando en pacientes capaces de recuperar la tolerancia a ciertos productos y lograr la recuperación total.

El estudio también destacó la correlación entre la reactividad a la leche y la reactividad al vacuno. Curiosamente, durante años hemos sugerido considerar el vacuno en la dieta cuando hay reacción a leche.

Ciertos autores han informado de que las IgG pueden reaccionar también con el ácido siálico, encontrado fácilmente en leche, queso y especialmente en vacuno. Es un concepto a considerar ya que el ácido siálico es una señal externa para humanos, es un marcador común para todos los productos de origen bovino (como leche y ternera), según informaron en 2003 Tangvoranuntakul y sus compañeros de la Universidad de California, San Diego (Tangvoranuntakul P et al, Proc Natl Acad Sci USA. 2003 Sep 14; 100 (21):12045-50. Epub 2003 Oct 1).

Por tanto, la comparación entre los datos de europeos y chinos nos da una idea de que los alimentos son “buenos”, es la cantidad ingerida lo que los hace temporalmente inflamatorios.

El enfoque adecuado al problema está basado en la dieta rotacional (nunca eliminación), diseñada en función de los valores inflamatorios medidos (BAFF y PAF) con el fin de lograr la recuperación de la tolerancia.