Blog

Hay una relación precisa entre trauma emotivo y el desarrollo de enfermedades autoinmunes

C-e-un-rapporto-preciso-tra-un-trauma-emotivo-e-lo-sviluppo-di-malattie-autoimmuni_articleimage
Un estudio hecho en Suecia y publicado en el JAMA en Junio 2018 ha evidenciado que después de un evento dramático (físico o psíquico que sea), que haya desencadenado un síndrome de estrés post-traumático, el riesgo de enfermar de una enfermedad autoinmune sube del 40% y el riesgo de tener más de una enfermedad autoinmune llega incluso a triplicarse, cerca de un 300% más, respecto a la normal incidencia de estas enfermedades (Song H et al, JAMA. 2018 Jun 19;319(23):2388-2400. doi: 10.1001/jama.2018.7028).

Algunos datos en este sentido ya habían sido evidenciados por los estudios efectuados sobre veteranos militares estadounidenses que habían vivido experiencias traumáticas en zonas de guerra en los que se había podido verificar la mayor aparición de enfermedades autoinmunes una vez regresados a casa, pero esta investigación ha permitido evaluar muchas de las posibles variables y de definir con mayor precisión esta relación entre trauma emotivo y autoinmunidad.

Se trata de un estudio hecho por investigadores suecos, islandeses y estadounidenses a través del cual se han evaluado los registros suecos de enfermedades debidas al estrés post-traumático y de alteraciones de la capacidad de adaptación (alrededor 105.000 casos) relevados entre 1981 y todo el 2013, comparándolos con sus hermanos y hermanas (125.000 personas) y con un grupo de más de 1.000.000 de personas correspondientes por sexo, edad y más aspectos pero sin ningún desorden post-traumático.

Los resultados tienen un fuerte impacto. Sobre todo en las personas menores de 30 años, el riesgo de desarrollar una enfermedad autoinmune a distancia de más de un año desde el evento crítico alcanza el 50% más respecto a la población con la que se les compara, mientras en las personas de más de 50 años sube “solo” de un 23%.

Ninguna variación se ha podido leer en los hermanos de personas con un trauma, demostrando que no se trata de una causa genética o que se haya heredado. En el caso de múltiples patologías autoinmunes, el aumento de riesgo se ha revelado ser del 229%, más del doble.

La lectura de estos resultados evidencia que el sistema inmune responde a las señales de sufrimiento del organismo. Normalmente suele mantener la integridad de la persona, pero cuando el trauma emotivo es intenso y violento, la integridad psíquica puede vacilar.

La muerte de un persona cercana, una separación, un despido, una grave crisis de pareja, una misión en zonas de guerra, un sufrimiento sucesivo a un accidente o a una enfermedad incapacitante, son todas posibles causas de un estrés post-traumático que puede llevar a tiroiditis, lupus, artritis reumatoide, esclerodermia, esclerosis múltiple y a muchas más patologías.

La sensación de insuficiencia que a menudo acompaña estos estados de sufrimiento emotivo es la misma situación que vive el sistema inmune; su acción puede volverse confusa y la enfermedad autoinmune se puede presentar con mayor facilidad.

En relación al sufrimiento emotivo conexo a un trauma, está demostrado que la interferencia psíquica pueda llevar, a través de la producción física de citoquinas inflamatorias (NFG, BAFF, PAF, TNF-alfa y otras), al desarrollo de enfermedades autoinmunes y la activación de enfermedades degenerativas.

La solución está en la reducción de la inflamación y en el control de uno de los más poderosos inductores de enfermedades autoinmunes que es el BAFF, profundamente conexo también a la alimentación y a la inflamación alimentaria.

El estilo de vida adecuado y el soporte emocional no deben faltar nunca en el camino hacia la curación.

Todo lo que pueda mejorar el “focus” emotivo de una persona, a través de ayudas para el estado de ánimo, la acción antidepresiva de la actividad física y la mejora de la prestación física y de la energía pueden contribuir a reducir la deriva del sistema inmune ayudándole a funcionar del modo mejor.

Cuando se habla de ayudar el sistema inmune se habla también de estos aspectos.

En el estudio sueco se ha visto que las personas que habían sido ayudadas también con medicamentos en la época inmediatamente sucesiva al evento traumático no habían desarrollado enfermedades autoinmunes en un número superior al de la población de control.

Claramente no quiere decir que haya que tomarse los psicofármacos sin control, sino que estos pueden, en muchos casos, desarrollar una acción “salvavidas” que permita a las personas que sufren, de superar un momento crítico, sin luego sufrir las consecuencias físicas en un futuro.

El sistema inmunitario puede ser ayudado a mantener su eficiencia a través de instrumentos como los de la nutrición personalizada, de la actividad física y del equilibrio emotivo, que tiene que ser parte de los instrumentos de socorro que poner en acto después de un trauma físico o mental que toque la persona en el profundo.