Blog

La taza de café asesina: el azúcar sigue dañando y nadie lo para

18405897_mLa búsqueda de azúcar es natural en el hombre. En cada ser humano hay ciertas hormonas (como el neuropéptido Y, o NPY) que estimulan la búsqueda de alimentos dulces, como un recuerdo de cuando el hombre vivía en la era Paleolítica (hace 1 millón de años) con un acceso muy limitado a alimentos con azúcares (como los panales de abejas).

Hoy en día, los tiempos han cambiado: la accesibilidad al azúcar ha aumentado e incluso su uso es estudiado por empresas alimentarias, las cuales añaden a sus productos azúcar y sal para aumentar la palatabilidad y así incrementar sus ventas.

Desgraciadamente se ha demostrado que los alimentos dulces crean adicción, comparable a las drogas o a los narcóticos. 

Además, con tan sólo sentarnos media hora frente al televisor podemos comprobar que la mayor parte de los anuncios trata a los alimentos azucarados como algo positivo. El azúcar ya no se anuncia como producto por si solo, como pasaba hace un tiempo, sino que se enmascara dentro de las tartas, aperitivos, etc.

Un grupo de investigadores americanos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades, en Atlanta, y la Escuela de Salud Pública de Harvard, en Boston; tomó en cuenta no sólo la mayor probabilidad de caer enfermo si alguien ingiere más azúcar que otros, sino que también se definió la tasa de mortalidad de los “amantes del azúcar”.  En otras palabras, es una comparación entre los que ingieren el 25% de sus calorías totales en forma de azúcar y los que tiene una ingesta más equilibrada (un máximo del 10% de las calorías totales).

El resultado de dicho estudio, publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA) Internal Medicine, confirmó que más del 70% de la población americana obtiene el 10% o más de las calorías totales diarias en forma de azúcar o alimentos azucarados. Y aunque parezca increíble, más del 10% de la población,  recibe del azúcar el 25% de las calorías totales, y llega a niveles mucho más altos.  (Yang Q et al, JAMA Intern Med. 2014 Feb 3. doi: 10.1001/jamainternmed.2013.13563. [Epub ahead of print]).

Aquellos que reciben entre el 10% y el 25% de las calorías diarias en forma de azúcares tiene un riesgo relativo (también conocido como Hazard ratio) de 1,30; mientras el que consume el 25% o más presenta un riesgo de 2,75. Si lo traducimos a términos más claros, lo que el estudio quiere decir es que el segundo perfil de consumidor (aquellos con un consumo igual o mayor al 25%) ha estado viviendo los últimos 22 años (duración del estudio), con una probabilidad de morir por enfermedades cardiovasculares (daño cerebral o ataque al corazón) 3 veces mayor que el primer perfil de consumidor (los que ingieren sólo el 10% de las calorías en forma de azúcar).

Merece la pena mencionar que el estudio no incluyó en la comparación a aquellos sujetos con un consumo mínimo o nulo de azúcar, el contraste con los “amantes del azúcar” hubiera sido más notorio.

Este estudio plantea serios problemas, sobre todo a los que consumen una cantidad del 10% de sus calorías totales en forma de azúcares, son considerados normales: se trata de personas que siguen los anuncios televisivos, comen galletas y bizcochos, jamón y helado, añaden azúcar al café o té y beben bebidas azucaradas. En otras palabras, este comportamiento es considerado “normal” a pesar de caracterizarse por utilizar grandes cantidades de alimentos azucarados en su dieta habitual.

Por otro lado, deberíamos recordar que este estudio sólo se refiere a la mortalidad causada por enfermedades cardiovasculares, sin considerar otros tipos de patologías, como cáncer u osteoporosis, sobre los cuales se podrían hacer otros argumentos.

Tenemos una evidencia epidemiológica trágica ante nosotros y nos vemos totalmente impotentes frente a los anuncios que recomiendan, incluso a jóvenes, este tipo de dieta como positiva, a pesar de que no debería ser así.

Resaltamos el daño causado por los inútiles procesos edulcorantes, además del rol de los productos dulces como una parte genuina de eventos sociales y celebraciones; sin embargo, debería ser una hecho ocasional. 

No estamos haciendo una cruzada al azúcar, pero sí al uso oculto y desmesurado, y al innecesario hábito de edulcorar. En BioMarkers, sugerimos cambios nutricionales que ayudan a mejorar el estado de bienestar.

El punto relevante es que casi ninguno (entre políticos, directores e inspectores de sanidad) está tomando medidas en la producción y comercialización de estos productos. Creemos que cada uno es libre de “dañarse” si quiere; pero el mismo compromiso social contra el tabaco debería hacerse contra el azúcar, mediante el apoyo a la prohibición de todos los anuncios, principalmente aquellos que interfieren en la educación de los más pequeños. Desgraciadamente, esto no está ocurriendo y parece que va a seguir en la misma línea durante un largo tiempo.

En cualquier caso, deberíamos reconocer el poder patógeno del azúcar en cuanto a la ganancia de peso, cuando se usa incorrectamente; además, deberíamos empezar a contar todos los homicidios causados por el dulce polvo blanco, y tratar de tener más en consideración sus efectos secundarios, y la necesidad de conocimiento, todos los aspectos deberían tener una mayor difusión.

Publica un comentario