All posts tagged Lupus

Una investigación italiana confirma que BAFF es la base de muchas enfermedades autoinmunes

Il-BAFF-alla-base-di-molte-malattie-autoimmuni-importanti-conferme-da-una-ricerca-italiana_articleimageUna relación directa entre los niveles de BAFF (citoquina inflamatoria que se desarrolla por varias razone, incluida una alimentación incorrecta) y la inducción y mantenimiento de algunas enfermedades autoinmunes ya ha sido planteado en un pasado reciente.

La tiroiditis de Hashimoto, por ejemplo, es una de las enfermedades en las que BAFF puede ser la causa directa, ya que induce y mantiene la tiroiditis además de modular su intensidad.

Muchas investigaciones experimentales ya han sugerido esta relación sobre modelos animales, pero el 27 de abril de 2017 se publicó en New England Journal of Medicine (quizás la revista médica más prestigiosa del mundo) una investigación realizada sobre seres humanos confirmando de manera precisa este hecho, abriendo camino a nuevas perspectivas de diagnóstico y terapia (Steri M. et al, N Engl J Med. 2017 Apr 27;376(17):1615-1626. doi: 10.1056/NEJMoa1610528).

Se trata de una trabajo científico internacional, coordinado por la Universidad de Sassari, que por fin ha logrado converger la evidencia científica y la funcional de un modo preciso, definiendo también la forma en la que ciertos tipos de mutaciones de ADN pueden expresarse a nivel clínico.

Se realizaron análisis genéticos en la población de Cerdeña (donde estas enfermedades son muy frecuentes) para entender qué alteraciones cromosómicas podrían facilitar el desarrollo de enfermedades autoinmunes y una comparación con poblaciones británica, sueca y española.

Además, se analizaron las citoquinas inflamatorias, que son el efecto de estas variaciones genéticas y que luego se convierten en el instrumento para inducir enfermedades en el organismo; BAFF (del inglés “B Cell Activating Factor“) se ha convertido en el elemento más implicado en este proceso.

Los efectos clínicos de una variante genética han sido comprobados a nivel poblacional, celular y molecular en un estudio de gran significado científico, confirmando la importancia del análisis de esta proteína en la patología humana.

Dado que BAFF (factor que estimula las células B a producir anticuerpos) es la sustancia que es contrarrestada por Belimumab, un anticuerpo monoclonal usado para el tratamiento del Lupus (LES), se intentó comprender la importancia de estas sustancias en otras enfermedades autoinmunes como la Esclerosis Múltiple (EM), tratando de averiguar si existe una genética específica para el desarrollo de estas enfermedades.

El resultado fue positivo, fue definida una variante genética que puede explicar el desarrollo de estas dos enfermedades autoinmunes (LES y EM), así como muchas otras.

Muchos medios de comunicación han informado sobre esta importante noticia destacando el aspecto genético, como si se hubiera encontrado un “culpable” de estas enfermedades cromosómicas, pero el aspecto más interesante es la dependencia no completa del aumento de BAFF de la variante genética. De hecho, los autores explican que la presencia del gen “alterado” solo puede explicar un porcentaje de incremento del BAFF que va del 24 al 27% de su nivel.

Cuando en el organismo hay niveles de regulación tan precisos, quiere decir que esa regulación es vital para el cuerpo.

Si un estudio de esta magnitud muestra una definición tan precisa de la regulación genética de BAFF, significa que es un mecanismo regulador básico y que sus variaciones son de extrema importancia para la salud del ser humano. Similar a lo que sucede con el pH (acidez o alcalinidad) del organismo, que tiene que permanecer en ciertos valores y que con pequeñas variaciones puede causar graves problemas.

La investigación comparó datos suecos, británicos y españoles con datos de la Región de Cerdeña, que “está a la cabeza” en la prevalencia de ciertas enfermedades autoinmunes. Gracias a la Universita di Sassari que contribuyó en gran medida a la realización de este trabajo.

Confirmación de puntos importantes:

  • BAFF está vinculado a enfermedades autoinmunes
  • La presencia de una variante genética particular puede afectar a la evolución de la enfermedad
  • La misma variante genética puede alterar la respuesta a la terapia
  • El aumento de BAFF también es debido a otros factores ambientales
  • Muchas personas con un nivel elevado de BAFF 10-12 años antes de la realización del estudio han terminado desarrollando enfermedades autoinmunes

Son indicaciones de gran interés en la práctica médica actual y futura que encajan perfectamente en las aplicaciones clínicas y protocolos terapéuticos que realizamos, que van desde la artritis reumatoide hasta los conectores indiferenciados pasando por la tiroiditis autoinmune.

Gracias a nuestra investigación sabemos que BAFF aumenta en el organismo en respuesta al estímulo de alimentos repetidos y que los Toll Like Receptors (TLR) que reconocen sustancias extrañas (bacterias, virus, alimentos) son capaces de facilitar la producción de BAFF en respuesta al contacto con los alimentos.

La investigación de Kang publicada en el Journal of Immunology en 2016 lo confirmaba.

En la práctica:

  • Tenemos la confirmación de que BAFF, al igual que otras citoquinas inflamatorias (PAF, TNF-alfa, IL6) pueden ser los indicadores (biomarcadores) de enfermedades específicas
  • El conocimiento del Perfil Alimentario individual y los niveles de inflamación relacionados con los alimentos pueden interferir eficazmente en la modificación de las citoquinas inflamatorias.
  • El aumento de BAFF se debe en parte al componente genético (del 24 al 27%) y en otros casos está relacionado con la interferencia del mundo exterior (como la alimentación).
  • El control alimentario de BAFF puede ayudar incluso a las personas con una variante genética predispuesta a reducir sus efectos (como para la celiaquía).
  • Cambios personalizados en la alimentación y la integración de sustancias específicas (Perilla, Acetilcisteina, Quercetina, Inositol…) pueden ayudar a encontrar el equilibrio correcto y a modular no solo las enfermedades autoinmunes ya existentes, sino a prevenirlas de forma eficaz.

La posibilidad de modificar los niveles de BAFF con una alimentación personalizada, a través de los niveles inflamatorios y la valoración de las IgG alimentarias, es una de las opciones más fuertes para abordar el problema de la autoinmunidad de una manera constructiva y efectiva.

Anticuerpos antinucleares (ANA): piensa en tu intestino antes del Lupus eritematoso


Anticorpi-antinucleo-positivi-prima-che-al-Lupus-pensare-all-intestino_articleimage


Se piensa que los anticuerpos antinucleares están ligados a enfermedades autoinmunes. De hecho, se pueden detectar ANAs positivos en pacientes fácilmente tratables, afectados por inflamación o alteraciones de la flora intestinal.

Cuando hablamos de autoanticuerpos, mucha gente se asusta porque tiene una visión distorsionada de la autoinmunidad. Recientemente, hemos visto cómo se transmiten mensajes erróneos,  alejados de la realidad, describiendo la acción de los autoanticuerpos como un mecanismo autodestructivo de aniquilación.

La autodestrucción no existe en ninguna enfermedad autoinmune. Por ejemplo, la detección de autoanticuerpos en la enfermedad de Hashimoto indica la disregulación del sistema inmune como consecuencia de una estado inflamatorio prolongado. No significa que el cuerpo está “autodestruyendo el tiroides”, como muchos pacientes creen, y muchos médicos les dejan creer. Son frecuentes los casos de gente con altos niveles de anticuerpos antitiroideos y un perfecto funcionamiento de la tiroides.

Durante el curso de una enfermedad autoinmune se producen una gran cantidad de autoanticuerpos especiales como consecuencia de razones muy diferentes a las que habitualmente se sospecha. Nuestro cuerpo no presenta ninguna forma de intención “suicida”, hecho que debe ser aclarado en pacientes afectados por estas condiciones.

Todo esto sugiere la posibilidad de combatir los trastornos autoinmunes con un enfoque natural, el posible desequilibrio inmunológico puede ser controlado y vuelto a la normalidad mediante un control dietético de la inflamación, como hemos hecho durante años en nuestra clínica.

Dos ejemplos son suficientes para evitar preocupaciones innecesarias:

  • Los niveles de autoanticuerpos antitiroideos (anti-TPO y anti-TG) pueden subir drásticamente durante las fiebres del heno en personas alérgicas al polen y afectadas por tiroiditis de Hashimoto, no porque su cuerpo trate de “autodestruirse” sino porque todo el sistema está sometido a un mayor estrés inmunológico. No hay intención autodestructiva: los anticuerpos responden a diferentes estímulos y representan la expresión de una descompensación inmunológica, no la inevitable consecuencia de un proceso autofágico. Muchos casos de tiroiditis pueden ser eficazmente controlados mediante un reequilibrio de la condición inflamatoria e inmunológica del paciente.
  • En la artritis reumatoide, una de las más extendidas e importantes condiciones de autoinmunidad, se producen situaciones de unos anticuerpos contra otros anticuerpos, pero no contra órganos o sistemas. No hay autodestrucción. Simplemente, los anticuerpos se unen a otros, resultando una red de “bultos” que se depositan en las articulaciones, riñones, piel o cualquier otro sitio donde pueden desencadenar reacciones inflamatorias.

Tras la presencia de anticuerpos antinucleares (ANAs) debemos ver un importante mensaje de activación inmunológica e inflamatoria, que no necesariamente implica un riesgo vital.

La detección de niveles significativos de ANAs nos ayudará en el diagnóstico de inflamaciones y/o descompensaciones intestinales más que una condición autoinmune.

Visto desde otro punto, los ANAs representan una señal de alarma, que pueden ayudar a enfocar la energía hacia una estrategia preventiva real.

Ciertamente, los ANAs pueden indicar la presencia de una enfermedad autoinmune o, al menos, un desorden inmunológico; los ANAs positivos aparecen más y más frecuentemente en personas que no necesariamente desarrollan estas condiciones.

En el pasado, informamos de un estudio canadiense (Myckatyn SO AS y Russell, J. Rheumatol Abril de 2003; 30: 736-9) hecho con 116 pacientes con valores altos de ANAs (mayor o igual a 1:640) y sin evidencia clínica de patología en el tejido conectivo, mostrando que sólo unos pocos sujetos desarrollaron la condición autoinmune (lupus, esclerodermia, síndromes de CREST o de Sjogren). Además, a más de la mitad de los pacientes le desaparecieron los anticuerpos en 5 años.

Los mismos pacientes fueron seguidos posteriormente y los resultados de ese estudio, publicados en 2008 en Clinical Rheumatology, confirmaron que sólo una pequeña fracción de los que tenían altos niveles de ANAs terminaron desarrollando un enfermedad autoinmune (Wijeyesinghe U et al, Clin Rheumatol. 2008 November; 27(11):1399-402. doi: 10.1007/s10067-008-0932-y. Epub 2008 May 24).

Un estudio publicado en Virus Research en enero de 2015 por un grupo italiano confirmó que el mecanismo inicialmente relacionado con el origen de la alergia del polen de la hierba también se activa en algunos tipos de infección, como en el caso de la mononucleosis.

La presencia del virus Epstein Barr (que es el causante de la mononucleosis) lleva a un importante incremento de muchos autoanticuerpos, incluídos los ANAs, sin que esto signifique una autodestrucción del cuerpo.

Lo que sucede es que la persona desarrolla un proceso de estrés inflamatorio e inmunológico del que los autoanticuerpos representan una clara señal (L Cuomo et al, Virus Res. 2015 Jan 2; 195: 95-9. doi: 10.1016 /j.virusres.2014.09.014. Epub 2014 Oct 7).

En 2011 un grupo de científicos americanos describió la compleja relación entre el microbioma del intestino y los autoanticuerpos, publicando sus resultados en Frontiers in Microbiology. Estos resultados confirman la constante interferencia de la dieta y la inflamación alimentaria en la composición del microbioma intestinal y están avalados por posteriores evidencias relatadas en FEBS Letter y por un interesantísimo artículo, publicado en enero de 2015, en The EMBO Journal por un equipo internacional de investigadores. Estos resultados experimentales revelan que la presencia de bacterias filamentosas (similares al hyphae fungoso) es capaz de desarrollar la producción de ANAs independientemente de la situación patológica del sistema inmune (Van Praet JT et al, EMBO J. 2015 Jan 19. pii: e201489966. [Epub ahead of print]).

El último fenómeno revela la frecuente relación de reactividad de las levaduras (alimentos fermentados) en la génesis de las condiciones autoinmunes, dado que las bacterias filamentosas son similares a la levadura, los hongos y los mohos.

Es una buena noticia, porque significa transformar la aparición de una señal de alarma (ANAs) en la posibilidad de prevenir y tratar condiciones erróneamente consideradas como inevitables. La artritis reumatoide, la tiroiditis de Hashimoto, la psoriasis y el lupus forman parte de un grupo de enfermedades que pueden ser tratadas de modo efectivo mezclando terapias clásicas con un mejor control de la inflamación a través de la dieta y la elección de suplementos apropiados.

No obstante, los ANAs siguen siendo una señal de alarma que no debe ser ignorada, pero un reequilibrio de sus niveles y una mayor atención de nuestro cuerpo son alcanzables mediante intervenciones no invasivas, como hábitos dietéticos y cambios en los estilos de vida.