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Y todavía hay quien habla de intolerancias…

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¿Colitis debida a las proteínas de la leche? ¿Migrañas conectadas al consumo repetido de gluten? ¿Artritis causada por un uso excesivo de níquel y de productos fermentados? Una vez excluidas las reacciones por envenenamiento y las indigestiones, en muchas personas siguen quedando todas estas síntomas debidas a los alimentos que con una dieta de rotación se pueden eficazmente tener bajo control.

Es muy importante tener presente que existen las alergias alimentarias (causadas por las inmunoglobulinas E – IgE), que requieren una definición muy precisa para su diagnosis, y que afectan solo al 1-2% de la población adulta, aunque el dato en los niños es un poco más elevado. Son reacciones agudas, que aparecen a los pocos minutos de haber consumido un alimento y que requieren un tratamiento farmacológico directo de control (antihistamínicos, corticoides e incluso adrenalina/epinefrina).

Se trata de reacciones bien definidas que a menudo (pero no siempre) requieren la eliminación de un alimento. Desafortunadamente casi todos los test que han propuesto diagnosis de “intolerancia alimentaria” y que continúan incluso hoy en hacerlo, requieren la eliminación de uno o más alimentos involucrados por períodos que van de dos/tres meses a los 6 meses e incluso para toda la vida.

Interpretar el estudio de las síntomas inflamatorias conectadas con la comida como si fueran alergias es peligroso (existe el riesgo de shock anafiláctico durante la reintroducción), a menudo lleva a hiponutrición y es del todo privo de cientificidad. En Italia, el documento del Ministerio sobre “Alergias y seguridad del consumidor” habla directamente a los ciudadanos y a los usuarios explicando cómo no caer en estas trampas que llevan a confusión.

Las reacciones debidas a los alimentos pueden ser también de diferentes tipos, pero en Italia el Ministerio ha aclarado que existen solamente dos intolerancias alimentarias que tengan una relevancia clínica, que son la intolerancia al gluten de tipo celiaco y la intolerancia bioquímica a la lactosa. Desafortunadamente desde hace años se ha difundido la tendencia a culpar la comida y a producir test para las acientíficas “intolerancia” a los alimentos, que inducen a eliminar alimentos de forma inconsistente y potencialmente peligrosa.

Cualquier test que “condene” a la eliminación de un alimento sin una documentación cierta se pone fuera de la consideración científica que debería ser propia de una diagnosis.

Existe una relación entre alimentos y salud que no es solamente el de las alergias y la búsqueda de cada persona hacia una solución nutricional de los problemas personales, en muchísimos casos, es más que justificada. Pero aparte la intolerancia al gluten y a la intolerancia a la lactosa de tipo bioquímico, todas las otras reacciones clasificadas como “intolerancias” no tienen algún sentido y no tienen algún fundamento científico.

En años anteriores también nuestro grupo de investigación ha usado el termino de “intolerancia”, pero desde el 2011, momento en el cual ya quedó claro que existía un fenómeno de tipo inflamatorio conectado con la comida, nuestra investigación ha sido la de medir el nivel de inflamación midiendo BAFF y PAF y un perfil alimentario individual que indicara los excesos alimentarios. Las IgG específicas de los alimentos, de hecho, indican solamente un exceso alimentario. No pueden indicar de algún modo una reacción alérgica, como, sin embargo, indican numerosos test presentes en el mercado.

Desde 2011 nuestras comunicaciones y nuestra práctica clínica se han adaptado a una ciencia que evoluciona y el término de “intolerancias alimentarias” ha sido cancelado de cualquier indicación (excluidas como decíamos antes celiaquía e intolerancia a la lactosa).

En el mes de Marzo el Ministerio de la Salud Italiano, en la actualización del documento sobre “Alergias y seguridad del consumidor”, ha especificado que la medición de BAFF y PAF se efectúan a través de test metodológicamente validados e usados en muchos ámbitos científicos. BAFF, PAF e IgG no pueden indicar alergia alimentaria y tampoco “intolerancia”. De hecho las indicaciones del Food Inflamation Test (Biomarkers), desde hace mucho años son solamente las de evidenciar el nivel de inflamación presente en el organismo y el perfil alimentario que indica los excesos alimentarios o las repeticiones sistemáticas de los alimentos.

Considerando la importancia del trabajo que hoy en día se hace en clínicas y farmacias, a través de servicios para los ciudadanos, nos parece fundamental que se valoren los centros que efectúan el test Biomarkers, y que tengan la función de “puntos de recogida” para el Food Inflammation Test, que documenta la existencia de una inflamación conectada con la comida y posibles excesos de uno o más alimentos o grupos de alimentos.

La comida es la energía del sol que entra en nuestro organismo y la búsqueda de una relación fisiológica con la comida es una de las funciones primarias para mantener el bienestar y la existencia misma.

Desde hace muchos años las indicaciones de cada Food Inflammation Test miran especificadamente a ayudar las personas a recuperar la relación fisiológica y natural con la comida, para comer de forma variada y sana.

La alimentación científica moderna necesita siempre más ser personalizada y el Food Inflammation Test (Biomarkers):

  • Mide los niveles de inflamación dosificando citoquinas específicas (BAAF y PAF) que están conectadas también con la comida.
  • Mide estos niveles a través de exámenes efectuados en un laboratorio especializado que presenta datos de variabilidad siempre actualizados.
  • Propone un informe médico definido por un centro especializado e incluye toda la bibliografía científica necesaria.
  • Define un perfil alimentario personal (basado en los excesos alimentarios) evitando cualquier referencia a hipotéticos alimentos “enemigos” (las IgG especificas de los alimentos tienen un rol protector de las alergias).
  • Guía siempre hacia la variedad alimentaria y a la recuperación de una natural relación con la comida, evitando cualquier sugerencia de exclusión de alimentos.

Los test “engañosos” existen y hay que conocerlos, pero la necesidad que cada persona tiene de entender sus propios niveles de inflamación, tiene que ser respetado. Midiéndolos con instrumentos específicos que finalmente existen y que van más allá del mito y de la moda.